Lo he visto

Sermón para el 17. Domingo después de Trinitatis – 

Acción de gracias

La Epifanía – Ciudad de Guatemala

1 de octubre 2023

Pastor Thomas Reppich

„Lo he visto“

Historia de Paul y su abuelo sobre la parábola del granjero rico.

Lucas 12

El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. 17 Así que se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha”. 18 Por fin dijo: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. 19 Y diré: alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida”. 20 Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?”

„Lo he visto.“

El abuelo se asustó y vio a su nieto entrar corriendo a la habitación.

„¡Abuelo, abuelo. Lo he visto!“

Este se quitó sus lentes para leer, dejó el libro que estaba leyendo a un lado y miró a Paul sorprendido.

„Abuelo ¿no escuchas? Lo he visto.“

„Toma un respiro. ¿Qué quieres decir? No te entiendo. ¿A quién has visto?“

„A él. Yo estaba en el jardín jugando a la pelota y de pronto pasó volando a un lado de mi..“

„Entonces has visto un pájaro.“

„Eso es lo que digo. A él.“

„Actúas como si necesitara saber qué quieres decir con “él”.“

Ahora era Paul quien miraba a su abuelo negando con la cabeza.

„¡Abuelo! No puedes ser tan olvidadizo.“

„No lo soy. Sin embargo, no siempre tengo que saber de inmediato a qué te refieres.“

„Hace algunos días vimos una película.“

„¿Te refieres a la película sobre nuestra ave insignia, el quetzal?”

„¡Bingo!“

„¿Y estás seguro de que era un quetzal? Nunca he visto uno aquí en la ciudad.“

„Eso no me importa. Vi uno y estoy bastante seguro de que era real.“

El abuelo miró a su nieto con una mezcla de asombro y alegría.

„Miremos a ver si aún está allí.“

„Bien entonces ¡vamos!“

Un poco más tarde Paul señaló con el dedo al aire.

„Estaba sentado allá arriba en el árbol.“

Paul se puso triste.

„Se ha ido. Me hubiera encantado mostrártelo. Era tan hermoso.“

Paul comenzó a describir el quetzal.

„Realmente fue uno“, admitió el abuelo.

„Alégrate de haberlo visto. Alégrate de que te hayan concedido este momento especial.“

„Fue como cumpleaños y Navidad al mismo tiempo.“

Paul comenzó a saltar y a bailar de alegría y felicidad.

„Abuelo ¿qué te pasa?“

Paul hizo una pausa y miró a su abuelo con preocupación. 

„¿Por qué estás triste?“

El abuelo negó con la cabeza.

„No estoy triste. Tu alegría toca algo en mi que me afecta mucho.“

„¿Qué quieres decir?“

„Me dejaste claro que muchas veces nos perdemos de cosas importantes y hermosas por la forma en que vivimos.“

Paul asintió.

„¡No seas tan sabihondo!“

El abuelo y Paul se rieron.

„Abuelo, del alguna manera todo esto encaja bastante bien con mi lección de religión de hoy en el colegio.“

„Ajá, dime“

„El domingo es la acción de gracias y entonces hablamos sobre el granjero rico.“

„¿Te refieres a aquel granjero para quien la gran cosecha no es suficiente y que, en vez de simplemente ser feliz, inmediatamente se pone a pensar en cómo enriquecerse aún más?“

„Exacto. También podría haber pensado en quien no tiene tanto para comer en este momento.“

„¿Y qué tiene que ver el granjero rico con el quetzal que tu viste?“

„Abuelo, prométeme que no te vas a burlar de mis reflexiones.“

„Paul, ¿por qué debería de hacerlo? Sabes que no solo te considero un chico inteligente, sino que te estoy muy agradecido, porque tu al ser tan despierto, me abres los ojos a cosas que yo no vería.” 

„Cierto, no has visto realmente al quetzal.“

„¿Pero ahora finalmente di lo que tienes en mente!“

„Pues, al final de la historia Dios habla con el granjero rico y lo regaña. Lo considera tonto porque quiere enriquecerse aún más. Y básicamente no sabe si estará vivo y si todo sale como él lo planeó.“

El abuelo comienza a asentir con la cabeza.

„Creo que sé lo que quieres decir.“

El abuelo no para de asentir con la cabeza.

„¡Abuelo, deja de hacer eso! Al mirarte me da mareo.“

„Yo solo quiero mostrarte mi consentimiento. Tu eres muy sabio para tu edad. En todo lo que planeamos y pensamos que es importante, nos olvidamos de preguntarnos qué necesita nuestra alma.“

„¿Te refieres a lo que realmente nos hace felices?.“

„Así es. Estás completamente feliz porque viste un quetzal. Te envidio un poquito.“

„No tienes que hacerlo. Básicamente no aporté nada más que estar en el jardín en el momento adecuado.“

„Quizás Dios quiera decirnos a ambos a través del incidente con el quetzal: las cosas de la vida que realmente te hacen feliz, no se pueden planear, simplemente suceden.“

„Exacto. Son como cumpleaños y Navidad … momentos llenos de sorpresas y regalos.“

El abuelo tiene que tragar.

„¿Qué pasa abuelo? ¿Dije algo equivocado?“

„¡De ninguna manera! Ven, déjate abrazar y apretar. ¡Es un regalo para mi que tú existas.“

Acuarela: Gabriel Gómez, Antigua, Guatemala