Testimonio De Dios

Sermón del 6. Domingo después de Trinitatis

Iglesia Evangélica de Deimberg

7 de julio de 2024

Pastor Thomas Reppich

Sermón Hechos 8,35 y siguientes

Entonces Felipe, comenzando con ese mismo pasaje de la Escritura, le anunció las buenas nuevas acerca de Jesús. Mientras iban por el camino, llegaron a un lugar donde había agua, y dijo el tesorero: ―Mira, aquí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado?. Entonces mandó parar la carroza, y ambos bajaron al agua, y Felipe lo bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor se llevó de repente a Felipe. El tesorero no volvió a verlo, pero siguió alegre su camino. En cuanto a Felipe, apareció en Azoto, y se fue predicando el evangelio en todos los pueblos hasta que llegó a Cesarea.

Queridos hermanos,

¿Qué podemos testificar a otras personas acerca de Dios?

¿Cómo sería nuestro testimonio?

¿Qué resaltaríamos?

¿Qué preferiríamos dejar de lado o incluso callar?

Nuestro testimonio debería parecerse al de la historia del tesorero en Oriente del Evangelio de hoy. Debería ser algo  que sea convincente. Algo que haga reflexionar al otro de tal manera que se sienta espontáneamente abordado.

La encuesta de INSA presentada en noviembre de 2023 muestra ideas importantes sobre las opiniones actuales sobre la iglesia.

  • En la pregunta “¿Hay un Dios?” Una cuarta parte de los encuestados están muy seguros de su existencia. En el oeste, como se esperaba, un 45% más que en el Oriente con 30%.
  • Sise ahonda en la pregunta y se quiere saber cómo se puede estar seguro de que Dios existe, el 52% respondió que observar la naturaleza les ayuda a hacerlo. Solo el 19% mencionó el interactuar con otras personas. 
  • A la pregunta de lo que lo hace a uno estar seguro de que no hay un dios, el 55% respondió que se basa en la reflexión sobre su propia vida.

Encuestas como la que acabé de mencionar muestran estados reales sin dejarnos claro qué conclusiones se pueden sacar  del conocimiento adquirido. 

Personalmente llegué a las siguientes conclusiones:

  1. Conclusión: Lo que la gente piensa sobre Dios, depende mucho de si doy testimonio a los demás.
  2. Conclusión: Soy suficientemente claro como para que otros vean mi testimonio y mi vida como una confirmación y por tanto un estímulo para creer en Dios.
  3. Conclusión: Mi reflexión sobre mi, sobre mi vida y sobre otros con frecuencia genera en mi más preguntas que respuestas seguras. Eso nutre mis dudas. Y hace tiempo sabemos que la fe sin dudas razonables no es una fe viva.  
  4. Conclusión: Mis experiencias personales – también como pastor – con la iglesia oficial y la comunidad no son insignificantes para mi propia fe. Es más fácil para mi creer y tener confianza en mi propia fe cuando en mi servicio tengo experiencias positivas. Reconozco que en las últimas semanas tuve experiencias muy alentadoras.

De vuelta a nuestro Evangelio de hoy: ¿Cómo podemos hablar de Dios de tal manera que nuestro testimonio motive a otros a bautizarse, es decir, a pertenecer junto con nosotros a la comunidad de los hijos de Dios a nivel mundial?

¿No es posible sin nuestro testimonio? Tal vez tanto la iglesia como la comunidad han dado testimonio de manera muy reservada y no reconoció valientemente lo que es su fe y su esperanza.

Nuestra fe será más creíble para los demás cuanto más coincida lo que decimos con lo que hacemos.

Otra pregunta aparece una y otra vez en muchas encuestas sobre la fe y la iglesia: ¿Crees en la vida después de la muerte?

Las opiniones difieren sobre esta pregunta. Aquellos que creen en Dios responden en un 71% afirmativamente a esta pregunta. Un círculo de tamaño parecido de aquellos que no creen en Dios, 75% responde negativamente.

Se impone la siguiente conclusión: Aquellas personas que se alejaron de la iglesia y de nuestra comunidad se ocupan menos de aquel mensaje de la fe, que muchos consideran el centro: la resurrección de los muertos.

Sin embargo, regularmente los sorprendemos y les generamos nuevas experiencias cuando nos mostramos como comunidad que se encuentra en medio de la vida.

  • Así nos valoran por nuestro compromiso social
  • Aprecian nuestro trabajo caritativo y nos consideran indispensables en este tema.
  • Nuestra voz por la paz, la justicia y la preservación de la creación se escucha con respeto.

En nuestro impacto externo hoy en día nos perciben menos por los mensajes centrales fundamentados teológicamente que por cómo y dónde nos presentamos en la vida social. O dicho de otra forma: De cuánto nos apropiamos de la vida y del destino de otros para actuar de acuerdo con ello. 

Sin embargo: ¿Alguna vez fue diferente? Nosotros los cristianos que basamos nuestra fe en Jesús, vemos en Él a alguien que siempre estuvo en medio del pueblo. Él buscaba el contacto y estaba allí donde la gente de su tiempo estaba más necesitada. Más bien ignoraba las convenciones sociales y teológicas cuando se trataba de estar cerca de alguien que se cruzaba en su camino de vida. 

Y porque eso es así, estamos llamados más que nunca, o debo decir somos desafiados a que: nuestro testimonio en un mundo cambiante, que se ha convertido cada vez más en un mundo sin Dios, necesita cada vez menos de esas declaraciones teológicas abruptas, que, como se demuestra en la reciente encuesta,  casi no tocan a la gente. Se necesita de nuestro testimonio de vida. Con lo que decimos y con lo que hacemos de acuerdo con eso, llevamos luz o sombra al mundo.

Basado en Pablo también podría decir: De qué nos serviría si promulgáramos la palabra de Dios con rectitud pero casi nada se reflejara en todo lo que hacemos. El lenguaje puede ser muy traicionero. ¿También usamos tantos verbos modales? (Poder, deber, tener y querer) En una discusión para aclarar lo que se necesita en este momento, puede ser apropiado hablar de esa manera. Pero luego llega el momento que nos reta a decir específicamente lo que vamos a hacer. 

Así como ninguna relación puede vivir de promesas de amor, así nuestro testimonio en el mundo hoy solo puede ser uno que se muestra a través de nuestro actuar.

Aquellos que pueden sentir el fuego y la fortaleza que actúa en nosotros, no podrán decir nada diferente a lo que dijo el tesorero: “Mira, aquí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado?”

O como en otros tiempos Rut le dijo a su suegra Naomi: “Iré a donde tu vayas y viviré en donde tu vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios.” (Rut 1, 16) Y luego se dice de ambas: “y así se fueron juntas.” (V.19)

Así nuestras acciones son y serán el testimonio en todos los aspectos de nuestras vidas. A través de ellas invitamos a otras personas a ponerse en camino con nosotros para un mundo mejor. ¡Dios con nosotros!

Amén