Tu eres tu

Cuento “Tú eres tú“

“¡Holaaaaaa!“

Lisa, la alpaca, empuja suavemente a Paul, el burro. De mala gana este abre sus ojos.

“¿Qué pasa? ¿Por qué gritas tan fuerte? Acabo de tener una siestecita tan agradable.”

“Todavía es temprano en la mañana y tú estás durmiendo otra vez. ¿Qué es lo que te pasa?”

“Es domingo y hoy para celebrar el día hubo algo muy especial para el desayuno.”

“Quería recogerte.”

“¿Recogerme? Ven déjame dormir otro rato. Estoy tan cansado. El desayuno estuvo demasiado bueno.”

“Quería llevarte conmigo.”

“¿Llevarme?”

Al burro se le vuelven a cerrar los ojos.

“Ven. Vamos al culto divino. Hoy van a bautizar al pequeño Marek. Y luego habrá una celebración. Y habrán muchas cosas.” 

“¿Habrán muchas cosas? Quieres decir que habrá algo para comer?”

“Si, también.” Contesta la alpaca.

“Entonces voy contigo.”

El burro se levanta de un salto.

“Entonces vámonos. No hay tiempo que perder, de lo contrario ya no sobrará nada de las delicias.”

“Cálmate. Tu sabes lo que es un culto divino.”

“Nooooo”, responde el burro “Dime qué es.”

“Es un tiempo en el que nos presentamos ante el Creador.”

“¿Creador? ¿Qué quieres decir?”

“Dios, Señor, Alah. Él tiene tantos nombres. Él es quien en el inicio de los tiempos, cuando no había nada, le dio un comienzo a todo.”

“¿Quieres decir como cuando se hace una torta? ¿Poner todos los ingredientes en un bol, revolver enérgicamente y amasar y luego meterlo en el horno?”

“No del todo. Pero de alguna manera sí.”

“Entonces hizo un muy buen trabajo con nosotros. Tu y yo. Tan diferentes y sin embargo, cada uno a su manera genial y único.”

“Eso es lo que quiero decir”, concuerda Lisa.

Lisa pestañea con sus largas pestañas.

“Wow, tus pestañas son taaan bellas. Yo también quisiera tenerlas tan largas. Mírame. Las mías son cortas y duras.”

“En cambio tu tienes unos dientes tan bonitos.”

Paul la mira asombrado. Siente cómo lentamente comienza a enfadarse.

“No te burles de mi. Hace poco el odontólogo quería formularme un retenedor.”

Lisa niega con la cabeza.

“¿Para qué? Tu eres un burro y no uno de esos bípedos. Ellos pueden hacer con su cuerpo lo que quieran. Nosotros podemos permanecer como Dios…”

“ … nos horneó”, añade Paul.

“Si lo quieres expresar de esa manera. Todo es como debe ser. Tus dientes para que puedas morder y mordisquear las ricas zanahorias.”

“Y tus largas pestañas para que puedas encantarme con tu mirada.”

Lisa niega con la cabeza.

“Eres un caso. Pero volviendo al culto divino.”

“Ah, sí. Tú querías explicarme a dónde me quieres remolcar.”

“Llevarte conmigo, no remolcarte. No vamos a ninguna discoteca.”

“Está bien. Llevarme. ¿Allá qué hay?”

“Paul, tienes hoy una forma de expresarte… Pero no importa. Entonces, en un culto religioso cantamos canciones, hablamos con Dios sobre aquello que nos alegra y lo que nos entristece. Y hoy hay un culto divino especial porque va a ser bautizado el pequeño Marek.”

“Marek. No lo conozco.”

“Lo conocerás. Es un niño pequeño y alegre. Te va a caer bien. Su risa es contagiosa. En todo caso va a ser bautizado.”

“Es decir ¿la familia de Marek pide por la protección y bendición de Dios para Marek? ¿Quieres decir para que no le pase nada grave? ¿Que no tropiece con una piedra o algo así? ¿O si le pasa que entonces no se haga daño y que otros lo ayuden a recuperarse?”

“Así se podría decir.”

“Eso me encanta. Voy contigo.”

“Entonces tenemos que irnos, de lo contrario Marek ya estará bautizado. No sigas charlando y agita tus cascos.”

“¿Puedo decirle algo a Marek?”

“¿Qué quieres decir?”

“Me gustaría decirle a Marek: me parece genial como Dios te horneó.”

“¡Estás completamente loco! Eso no se puede decir. ¿Quién puede saber lo que quieres decir con eso? Mejor dile: Pequeño Marek nos alegra conocerte y nos parece genial que existas.”

“Eso no suena tan chévere!

“¿Tiene siempre todo que ser chévere?”

“Tal vez no. Se me ocurre. Hace poco un pequeño grupo de bípedos estaba de camino y cantó una canción que encajaría muy bien.”

Paul silba primero la melodía y luego comienza a cantar: “Tú eres tú, eso es lo mejor, tú eres tú. Si, tú eres tú.”

Lied (Text: Jürgen Werth)

Wow, esa canción me parece tan chévere. ¿Quieres cantar conmigo?”

“Claro. Pero olvídate del chévere,” responde Lisa con un guiño.