
Jesús dijo: No acumulen tesoros aquí en la Tierra, sino más bien acumulen sus tesoros en el Cielo. Pues donde está tu tesoro, allí está también tu corazón.
Como es sabido los tesoros son enterrados y no deben ser encontrados y desenterrados por otros. Jesús nos invita hoy a prescindir de eso. Todo lo que tengamos hoy en nuestras manos esta destinado a ser compartido con otros. Como comunidad en Cristo le permitimos hablar a nuestro corazón. De esta manera cada una y cada uno de nosotros obtiene lo que necesita ahora. La fuente de nuestro corazón no se secará. Por eso hoy no sentimos temor, porque el SEÑOR también nos dará lo suyo.
Impulso para el día: ¿Qué puedo hacer por otros hoy? ¿Qué sostengo en mi mano para compartirlo con otros? ¿Con qué puedo alegrar a otro?
