Para el día – 20 de diciembre de 2024

María dice: Mi alma exalta al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador, porque ha visto la humildad de su sierva. Lc 1,46-48

María no puede concebir su felicidad como futura madre. Se siente ricamente bendecida por el Señor, precisamente porque lleva una vida más bien modesta. No es de extrañar que todavía hoy, para muchos cuya vida está marcada por la pobreza y la privación, miren a María y esperen para sí que Dios se dirija también a ellos, como lo hizo con María.

Impulso para el día: ¿Recordamos momentos en los que nosotros mismos, en el verdadero sentido de la palabra, nos quedamos con las manos vacías? Entonces, ¿cómo sentimos el afecto de Dios?