
Jesús dijo: Un sembrador fue al campo a sembrar. Parte de la semilla cayó en buena tierra y dio fruto a ciento, a sesenta y a treinta. El que tiene oídos para oír, que oiga.
Es bien sabido que una semilla sólo crece parcialmente. A veces nos sorprendemos de lo grande o más bien pequeña que puede ser la cosecha. El crecimiento y la prosperidad están sujetos a contextos muy sensibles. Sería una tontería creer que lo tenemos todo bajo control. Y sigamos gustosamente a esos profetas que nos prometen cosechas cada vez mayores y, sobre todo, seguras. «Nosotros aramos y esparcimos la semilla en la tierra, pero el crecimiento y la prosperidad están en las manos del cielo.» Matías Claudio
Impulso para el día: ¿Dónde experimentamos que brota la semilla de nuestra acción? ¿Cuándo fue la última vez que nos sorprendieron? ¿Nos resulta fácil o más bien difícil poner el crecimiento y la prosperidad en las manos de Dios?
