Vanidades VIII

El paisaje cambiaba lentamente. Campos interminables de girasoles eran reemplazados por viñedos aislados. La temperatura había incrementado notablemente. Las ventanas estaban abiertas y ellos disfrutaron de la corriente de aire fresco.

„Ahora es tu turno. ¿Qué me puedes contar acerca de ti?“ 

Miriam se apartó el cabello, que volaba con el viento, de la cara y le dirigió una mirada significativa. 

„¿Qué deseas saber?“ 

„Pues bien, estudiaste. No sé nada más. Excepto que pareces ser una mujer joven y sabia.“ 

„¿Por dónde comienzo? Tal vez con lo siguiente. Vengo de un pueblo dormido, soy hija única y por mucho tiempo no me pude imaginar irme de mi pueblo natal. Ya en el colegio tuve mucho interés por todo lo que tenía que ver con la psique. Mi abuelo materno fue testigo de muchos bombardeos cuando era niño, lo que tuvo consecuencias en su vida posterior. Por otro lado mi madre sufrió mucho por su rigor y su dureza. No tuvieron una buena relación. Sin embargo a mí me interesaba saber quién estaba detrás de ese rigor y esa dureza. El estudio de la psicología en el fondo solo fue lo lógico. Ahora estoy al comienzo de mi año sabático y lo espero con entusiasmo e ilusión. Y tuvo un comienzo prometedor.“

„¿Qué dicen tus padres de tu año sabático? ¿O qué dicen otros?“ 

„¿Quieres decir que si tengo un novio? ¿Eso es lo que quieres saber?“ 

„También.“ 

„Pues, mis padres aprueban la idea del año sabático. Ellos opinan que me tome un tiempo para decidir definitivamente cómo seguir. Y no tengo novio. Para mi es más importante descubrir a dónde quiero llegar en la vida, antes de entrar en una relación.“ 

„Entiendo. No con cualquiera se puede ir a todas partes.“ 

„¿Tuvieron objetivos comunes con tu esposa?“ 

Él se quedó un rato pensando. Espontáneamente no se le ocurrió una respuesta.

„Perdóname, no tienes que contestar si la pregunta es demasiado personal para ti.“

 „No. No se trata de eso. Solo que ahora me doy cuenta que no se me ocurre nada espontáneamente.“ 

„Deben de haber tenido objetivos comunes.“ 

„Nos amamos, pero eso parece que no cuenta. Y el deseo de tener hijos forma parte del deseo de conformar una familia.“ 

„¿Y por lo demás?“ 

„Y por lo demás. Sinceramente no hay nada. En el fondo somos muy distintos. Mi esposa es abogada, ha hecho una carrera modesta y ahora trabaja en el tribunal de distrito. Yo soy físico y terminé en un pequeño instituto de investigación. Siempre quise comprender el origen de todo ser y soñé durante mucho tiempo con la asignación de investigación en un instituto reconocido en el extranjero. Mi esposa, por otro lado, nunca se ha sentido atraída por lugares lejanos. Ella está muy arraigada. Viajar sí, pero no necesariamente más allá de los países vecinos. Nunca ha volado.“ 

„¿Y qué los une? ¿Quiero decir fuera del hecho de que obviamente todavía se aman?“ 

„Muchos años de estar juntos en los que superamos algunos altibajos. Nos gusta leer. Amamos el mar, la buena mesa y el buen vino. Pero aparentemente perdimos de vista otras cosas importantes en la vida.  Hace algunos años obtuve una invitación a participar en un proyecto de investigación en el extranjero. Pero en aquel entonces rehusé aquella oferta. Mi esposa acababa de iniciar su trabajo en el tribunal de distrito. En retrospectiva me arrepentí. Debería haber ido sin ella. No teníamos hijos y yo podría haber dado el paso solo. Probablemente solo tuve miedo de poner en peligro la relación con mi esposa innecesariamente.“ 

„Ya ves por qué no quiero comprometerme todavía. ¿No es mejor encontrarse en algún lugar? Los sentimientos del comienzo y la unión que crece con los años, no alcanzan.“

 „Probablemente así sea. Solo con los años me di cuenta de que lo que separa a las parejas no es tanto la falta de sentimientos mutuos. Son las metas y perspectivas faltantes y duraderas las que nos llevan a la crisis. Y esto ocurre más bien de forma subliminal, porque si bien es cierto que lo sentimos, nos pasamos las noches en vela y los pensamientos dan vueltas y vueltas, casi no lo compartimos con nuestra pareja. Tú ya has dado un paso más.“ 

„Puede ser. Si no fue el deseo no cumplido de tener hijos el que los llevó a tu esposa y a ti de forma latente a una crisis, entonces ¿qué fue?“ 

„Tal vez simplemente no encajamos como nos lo habíamos imaginado.“

 „No estoy segura. Conozco algunas parejas que son muy distintas, y en parte van por diferentes caminos en la vida y sin embargo están felices juntos. ¿La vida no es ante todo aceptar las circunstancias, las propias y las de los demás? Encontrar caminos para poder vivir con las contradicciones. La idea de la pareja como comunidad de suministro hoy ya no es suficiente para muchos. Al mismo tiempo, el intento de mucha gente de meter a presión tanta vida como es posible en la propia vida está condenado al fracaso.“ 

„Tanta vida como es posible ¿qué quieres decir con eso?“ 

„Pues, tanto las mujeres como los hombres lo quieren todo y esto al mismo tiempo. Evitan las decisiones que excluyen otras cosas. Para decirlo sin rodeos: vida en pareja, familia, profesión, amigos, pasatiempos y muchas cosas más. Mira a nuestros abuelos. A nuestros ojos llevaron una vida muy simple e incluso restringida. ¡Pero míranos! Un esfuerzo excesivo permanente, tensión constante porque básicamente no lo haces bien para nadie.“ 

„Pero tú también tienes objetivos.“ 

„Seguro. Y sin embargo, ya tengo claro que con cada nuevo objetivo debo dejar otro atrás. Si en algún momento quiero formar una familia, tendré que renunciar a algo. Y eso es algo de lo que hay que hablar.  A tiempo, antes de estar en camino. La locura de quererlo todo al mismo tiempo, lleva finalmente a no haber vivido realmente nada. El que está en todas partes no está en ninguna parte.  ¿Tú eres creyente, quiero decir, crees en Dios?“ 

„Oh. No lo sé muy bien. De alguna manera sí. Debe haber algo además de nosotros.“

„Es decir, crees en una vida después de la muerte?“ 

„Realmente no.“ 

„Entonces piensas que con la propia muerte todo acaba?“ 

„¿Eso importa?“ 

„¿Zahra, en dónde estás?“ 

No hubo respuesta. Él comenzó a buscarla por toda la casa de arriba a abajo. No la encontró en ninguna parte. En la sala se dio cuenta que la puerta de la terraza estaba abierta. Salió y de inmediato la vio.

„Aquí estás. Te busqué por todas partes.“ Sin respuesta.

„¿Fumas?“ 

Ella todavía no estaba dispuesta a responder.

„¿Tienes uno para mí?“ 

Ella le acercó la cajetilla. Así se quedaron en silencio parados el uno al lado del otro. 

„Hablemos nuevamente con calma. Estoy seguro de que vamos a encontrar un camino. ¿Nos seguimos amando?“ 

Ella lo miró desconfiada. ¿No podía o no quería creer sus palabras? La mano de ella hizo un movimiento de rechazo.

„Mira, pienso que a través de los años de alguna manera perdimos el contacto. Pero todavía no es muy tarde.“ 

Él noto un temblor en ella. Cuando él se acercó ella se apartó. 

„Tienes frío ¡Entremos! Te voy a preparar un té.“

Sin esperar una respuesta, él regresó a la casa, puso a hervir agua y esperó impacientemente. Dejó reposar el té un rato y luego le sirvió  una taza a ella y otra para él. Pensativo tomó asiento en el sofá. 

Zahra lo miró. 

„¿Qué es lo que realmente quieres de mi?.“ 

No supo responder su pregunta espontáneamente y calló.

„Voy a tomar un baño.“ 

Se sentó allí esperando dos horas completas. Tuvo que luchar contra el cansancio sin cesar. En algún momento se adormiló por unos instantes. Cuando despertó con un sobresalto sintió algo de hambre. Se levantó, inspeccionó la nevera buscando provisiones y resolvió cocinar una sopa de verduras. A Zahra siempre le había gustado comerla. Todavía estaba ocupado con la preparación, cuando de pronto ella estaba parada a su lado. Lo abrazó y lo apretó fuertemente contra sí. Él respondió su abrazo. 

„Todo va a estar bien,“ dijo él.

Ella comenzó a sollozar. Un temblor recorrió el cuerpo de ella. Con un tirón se soltó de él y comenzó a gritarle.

„¿Por qué?“ 

„¿Por qué, qué?“ 

„¿Es realmente una pregunta?“ 

„¿Me escuchaste?“ 

„Seguro.“ 

„¿Entonces por qué preguntas?“ 

„Esperaba en secreto que ya estuviéramos un paso más adelante.“ 

„Un paso más adelante. ¿Simplemente así?“ 

„No, no simplemente así. Lamento mucho que el pasado no te suelte. Créeme, de verdad, si pudiera deshacer aquella noche, lo haría inmediatamente. Pero no se puede. Lo que pasó, pasó.“ 

„No puedo hacerlo.“ 

„¿Qué es lo que no puedes hacer?“ 

„Desde hace muchos años no he probado nada más que deshacerme de esa idea horrible. Todo sigue siendo tan real. Te veo en los brazos de esa mujer. Incluso los escucho aunque me tape los oídos. Cierro los ojos. No quiero ver nada ni escuchar nada. ¿Crees que disfruto torturándome? Quisiera poder dejarlo todo atrás.“

„¡Entonces hazlo finalmente! Por amor a nosotros. De lo contrario no tendremos ninguna oportunidad.“ 

„Entonces todo depende de mí. ¿Soy la culpable de todo? ¿Es eso lo que me quieres decir?“ 

„No. Y nuevamente no. Pero si los dos no ponemos de nuestra parte nos perderemos para siempre.“ 

„¿Sería eso tan grave? En este momento se siente como si un gran alivio estuviera asociado con eso.“ 

„¿Debería aliviarme el hecho de perderte?“ 

„He sido una carga para ti durante mucho tiempo.“ 

„Yo no hablé de que fueras una carga para mí. Probablemente estés hablando de ti misma en este momento.“ 

„Soy una carga para ti. Acéptalo de una vez. Fui yo la que hace un rato busqué estar cerca de ti. Tu por tu parte no me hubieras abrazado, aunque sabes perfectamente cuanto lo anhelo.“ 

„Por eso no dejas pasar ninguna oportunidad para mostrarme el idiota que soy ante tus ojos. Hace un rato, afuera en el jardín, cuando quise acercarme a ti, te apartaste. ¿Eso es lo mucho que anhelabas mi cercanía?“ 

„Piensa lo que quieras. Con algo de empatía debería ser fácil para ti reconquistar el corazón de tu esposa que aún te ama. Y un poco más de perspicacia y arrepentimiento.“

„Estuve corriendo tras de ti. Pero tú ya te habías ido.“

„Tu sabes que no hay nada que odie más que acoplarme a tu velocidad de caracol.“