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„¿Qué dices del cambio climático?“
Clemens pensó por un momento. Esta pregunta lo sorprendió.
„¿Es un problema serio?“
„Ah ¿De verdad? ¿Y por qué gastaron ustedes en los últimos 30 años tanta energía de poner en tela de juicio este problema tan serio, como tu mismo dices? ¿Por qué pasó tan poco y ahora que la juventud los presiona se muestran un poco más comprensivos, pero en el fondo todo va muy rápido según ustedes?“
„Yo no soy ustedes“, protestó Clemens. „Ciertamente no conduzco el carro ecológicamente más sostenible, es demasiado viejo para eso. Pero hay otras áreas en las que presto atención a lo que estoy haciendo.“
„¿Conoces a los tres micos?“
„¿Qué quieres decir? Estás haciendo preguntas raras. No es que quiera privarnos de tiempo para hablar de un tema tan importante.“
„Tú te evades. Como los tres micos. No ver nada, no escuchar nada, no decir nada.“
„¿Qué es eso?“
„¿Pero a los tres micos los conoces?“
„¿Quién no los conoce?“
„Con frecuencia uno observa solo a uno de ellos y piensa a cuál de los tres se parece uno más. Esto sin embargo no tiene importancia. El eje del mal es lo decisivo.“
„Me confundes cada vez más. No puedo seguirte.“
„¿En qué eres grande? ¿Qué puedes hacer especialmente bien? ¿No hablar, no escuchar o no ver?“
„No sé. Lo más probable es que me abstenga de hablar.“
„Eso es lo que pensé. En tu generación uno se acostumbró a dejar de hablar de las cosas. Si uno no habla sobre el cambio climático, en algún momento deja de existir. ¿No es así?“
„De ninguna manera.“
„Y si alguien sí habla uno se hace el sordo.“
„¿Qué persigues con esa tontería?“
„¿Entonces tu llamas al cambio climático una tontería?“
„Yo no dije eso.“
„Pero si a la comprensión de lo escuchado no sigue ninguna acción, entonces es como si uno no hubiera escuchado. ¿Tampoco escuchas a tu esposa?“
„Ya es suficiente. Creo que nuestra conversación es desacertada.“
„¿Qué te está haciendo enojar tanto?“
„Me disgusto, porque quería pasar una noche agradable contigo. Y ahora …“
„¿Y ahora qué?“
„Me recuerdas a mi esposa que me provoca permanentemente.“
„Para eso se necesitan dos. Tú eres quien se deja provocar.“
„¿Siempre tienes que tener la última palabra?“
„Eso es lo lo que odias de tu esposa.“
Clemens miró a Miriam y negó con la cabeza.
„Es increíble. Si no lo supiera mejor, pensaría que todo esto ya lo viví. Hace mucho tiempo.“
„¿Con tu esposa?“
Clemens asintió.
„¿Crees en el destino?“
„¿Quieres decir si nuestro encuentro estaba predestinado?“
„¿Te estás haciendo el sordo?
„Ahora eres tú la que me evade. ¿Por qué no puedes decir simplemente si o no? Creo que sencillamente hay temas y preguntas para las que no hay respuestas sencillas.“
„Como el tema cambio climático.“
„Exactamente.“
„Justo porque este tema es tan existencial, todos debemos tomar nuestra responsabilidad muy en serio. Cada una y cada uno de nosotros tiene que hacer todo lo que esté a su alcance. ¿Estás de acuerdo conmigo?“
„Dame un descanso esta noche. Por favor. Mi crisis personal de pareja me absorbe por completo. Y estoy aquí para ver un poco más claro.“
„Esquivas de nuevo. Buscas razones y excusas. Escucho: ¡ahora no! En su tiempo tampoco habrías rechazado a Jesús.“
„¿Jesús? ¿Quieres confundirme del todo?“
„Seguro serías uno de aquellos que le diría: Creo que lo tuyo es muy importante. Háblame el próximo mes nuevamente del tema porque ahora realmente no tengo tiempo. Lo que quiere decir: déjame en paz con tu Reino de Dios. Seguro que hay otros a los que les puedes hablar y que no tienen algo mejor que hacer. Si una casa se quema, entonces ¿hay que apagarla??“
„Claro ¿Tú qué piensas? Pero siempre va a haber padres que se están ocupando de su hijo que llora. Deberían entonces simplemente apurarse y dejar atrás a un hijo que llora?“
„¿Quieres decirme con eso, que desde hace décadas todas las personas se tienen que ocupar permanentemente de sus hijos que lloran y por eso no tienen tiempo de luchar contra el cambio climático? Hace un momento la playa estaba llena de gente que simplemente estaban acostada al sol y se divirtía en el mar. No escuché a ningún niño llorando.“
„Este tipo de discusión no nos lleva a ninguna parte. No niego la necesidad de cambios en la vida diaria. Mi compromiso seguro no llega tan lejos como para pegarme a una calle. Puedo, sin duda entender los motivos de la última generación. ¿También perteneces a ella? ¿Ya te has pegado con cinta adhesiva en algún lugar en la calle?“
„Acabo de salir de la detención preventiva.“
„¿Qué?“
„No. Pensé en participar en eso, pero luego decidí no hacerlo. Bloquear calles que impiden el paso de las ambulancias no es un efecto secundario que simplemente se pueda aceptar. Así es como se lastima a los demás.“
„El fin no justifica los medios. ¿Es eso lo que quieres decir?“
„Así es. Pero tu generación habla, creo yo, de daños colaterales. Las bombas de fragmentación están prohibidas, pero se usan porque dichas consecuencias parecen inevitables. En el fondo el daño colateral del cambio climático es fácil de aceptar. ¿Quién quiere practicar la privación? Con el fin de preservar costumbres y privilegios preciados, esto simplemente se acepta con aprobación. Y como todos obran así, nadie puede ser considerado responsable.“
„No me gustan tus generalizaciones. No soy la „generación que“. Y tampoco hago parte de los que consideran los daños colaterales como indispensables. ¿Pero podemos estar de acuerdo en cambiar el tema por hoy?“
„¿De qué quiere hablar el caballero? ¿Sobre fútbol?“
