
Sermón de 13. Domingo después de Trinitatis
La Epifanía – Ciudad de Guatemala
3 de septiembre 2023
Pastor Thomas Reppich
1. Juan 4
7 Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce.
Queridos hermanos,
Durante siglos la gente ha creído que tiene que probar la existencia de Dios. Sin embargo, una cosa es obvia:
Aquellos que creen en Dios no necesitan pruebas de su existencia. Y aquellos que ponen en tela de juicio su existencia, no se van a dejar convencer por ninguna prueba de que si existe.
La ciencia, esto lo sabemos, vive de pruebas. Los hallazgos deben resistir a las dudas. Todo lo que se investiga tiene su vida media. Algo vale como probado hasta que es refutado por una nueva teoría.
No obstante, los creyentes podemos aprender algo de la genética: el componente básico de lo que está hecha toda la vida está contenido en todas partes. Nosotros los humanos llevamos algo en nosotros que nos une a la vida. Es como un hilo rojo que recorre toda vida.
¿No es entonces obvio que el tema del texto del sermón de hoy recorra otros pasajes bíblicos de la misma forma que este hilo conductor?
Sin duda, el amor parece ser uno de los temas, si no el central, del testimonio cristiano-judío.
Cuando esto cruzó por mi mente, pensé que valdría la pena poner este ejemplo a prueba. Observemos para ese fin los versículos bíblicos para cada día de la semana pasada.
Lunes
El que gobierne a la gente con justicia, el que gobierne en el temor de Dios, será como la luz de la aurora. – 2. Samuel 23,3-4
„Justicia“, así me dijo alguien alguna vez, “es otra palabra para amor.” Al preguntarle que qué quería decir con eso, me explicó: “Quien comienza cada día con la intención de hacer que el día sea bueno, estará alerta al momento en el que pueda hacer algo bueno por alguien más. Tendrá en cuenta que no habrá mayor alegría que pueda brindar a Dios que dedicarse al prójimo en amor.”
Dienstag
María se sentó a los pies del Señor y escuchaba lo que él decía. Lucas 10,39
Tener un oído abierto para alguien puede ser muy curativo. Nos dejamos llevar al mundo de la otra persona. En algún momento, al escuchar, sobrepasamos aquel límite, que nos separaba de nuestra contraparte. Sin tener que convertirnos en uno con esa persona resonamos llenos de empatía. Ningún “espera” ningún “pero” se escucha. Seguramente a veces se puede tener una palabra crítica. Y sin embargo, simplemente poder escuchar, muchos lo han percibido como una pequeña declaración de amor.
Miércoles
SEÑOR y Dios, ¡no destruyas tu propia heredad, el pueblo que por tu grandeza redimiste y sacaste de Egipto con gran despliegue de fuerza! Deuteronomio 9,26
Conocemos ese sentimiento de satisfacción cuando al final resulta que acertamos en nuestra valoración. Interiormente podemos triunfar sobre ello y decirnos a nosotros mismos: “Lo sabía, no va a resultar así.” Al mismo tiempo algo más se mueve en nosotros. Sentimos el gusto insípido de esa alegría. Hubiéramos preferido que todo hubiera sido diferente. Este es el momento en el que la posibilidad se apodera de eso otro. Así es como le va a Dios a veces con nosotros. El tendría todos los motivos para juzgarnos y, sin embargo, al final también él prefiere soñar con un futuro diferente. Si permitimos este pensamiento y miramos dentro de nosotros, de repente podemos sentir un inmenso poder en nosotros. Dios confía en nosotros para cambiar la vida y dejar lo malo atrás. Una prueba verdaderamente grande de su amor.
Jueves
Danos hoy nuestro pan de cada día. Mateo 6,11
¿Hay mayor felicidad que alguien nos de hoy lo que más necesitamos? Si, puede ser un delicioso panecillo, del que hablamos hace tiempo, pero que por cualquier motivo no pudimos comer. Puede ser una mirada dentro del refrigerador, que nos permite ver que alguien pensó en nosotros al hacer las compras. Pero también puede ser, porque no solo vivimos del pan, una palabra amable que escuchamos en el momento indicado. Puede ser la palabra de Dios en las mañanas, que nos deja claro su amor de manera especial.
Viernes
Te has cansado con la multitud de tus planes. Isaías 47,13
De vez en cuando necesitamos esas palabras directas y contundentes de otra persona. Otros dicen cosas que nosotros no diríamos. Se atreven a decir “¡Detente!”. Nos escuchan desde hace un rato pero ya no nos pueden escuchar. También porque lo que decimos sigue dando vueltas. Con cuidado y cariño, nos llaman la atención sobre algo que ni siquiera teníamos en mente. Son esos momentos de repentinos destellos de inspiración que nos permiten respirar. Para agradecer abrazamos al otro y estamos muy felices porque experimentamos su simpatía.
Sábado
No difundirás rumores falsos. Éxodo 23,1
No participar en los chismes de los demás, es probablemente una verdadera prueba de amor para todos nosotros. Incluso si aquellos que quieren presentarnos las últimas novedades, los rechazamos. Al final también por un motivo: Si nosotros mismos damos una razón para los rumores, nos alegramos si hay otros que no divulgan los chismes.
Incluso si no necesito pruebas este repaso de los versículos bíblicos para cada día de la semana pasada es una prueba. Más allá de las dudas a veces fundadas, el hilo rojo del amor recorre nuestra vida – y no nos debe sorprender, con ello también el testimonio de la Biblia.
Nos deseo una nueva semana que nos permita experimentar exactamente esto. Y cuando, como en el grafiti del programa, nuestro propio ser parece completamente oscuro y negro, que entonces haya una persona a nuestro lado que ahuyente ese sentimiento con el fuego de su amor.
Quien ama conoce a Dios. Amén
