
Cuento “buena suerte en la desgracia”
La aplaca Lisa y Paul el burro escuchan desde lejos el repique de las campanas del pueblo cercano Herren-Sulzbach.
Lisa“Qué bueno que es el primer repique de campanas.”
Paul mira a Lisa de manera interrogante.
Paul “¿Qué quieres decir con primer repique de campanas?”
Lisa “Pues, todos los domingos repican las campanas por primera vez media hora antes del culto divino y luego nuevamente poco antes de que comience el culto.“
Paul “¿Quieres decir que todavía tenemos algo de tiempo? ¿Fue el primer repique de campanas?“
Lisa “Así es. Pero no perdamos tiempo pues todavía no estamos tan cerca. Además hoy habrá otra vez un bautizo.”
Paul “Qué bien. El último bautizo en Oberstein estuvo muy interesante, sobre todo porque un hombre joven se hizo bautizar. ¿A quién van a bautizar hoy?“
Lisa “Hasta donde sé a la pequeña Louisa… No te quedes paradas mientras hablas conmigo. Podemos conversar mientras galopamos.”
Lisa corre adelante. De repente se detiene.
Lisa “Mira Paul. Allí adelante junto al gran roble. Allí hay algo colorido en la hierba alta.“
Paul trata de reconocer lo que mencionó Lisa.
Paul “No veo nada.“
Lisa “Si, si. Mira con detenimiento. Ahí hay…“
Ambos se acercan y reconocen que realmente hay algo allí.
Lisa “Allí hay un… se ve como un gallo.“
Paul “Pero se ve totalmente abatido.“
Pronto ambos están de pie frente al gallo y lo observan desde arriba.
Lisa “Hola gallo. Soy Lisa y junto a mi está Paul. ¿Y quién eres tú?”
El gallo los mira con miedo.
Gallo “¿Cómo? Soy Guillaume.“
Paul “No queremos detenerte. Estamos de afán. Pero dinos, te ves tan triste. ¿Qué te pasa? ¿Te podemos ayudar?“
Gallo “Cómo… eeehm … Soy Guillaume.“
Lisa “¿Pero qué te pasó?“
Gallo “Soy un perdedor. Vengo de las olimpiadas de las gallinas. No aguanté más. Todos me regañaron.“
Lisa “No entiendo muy bien qué es lo que quieres decir.“
Gallo “Yo era el último corredor de la carrera de relevos de 4 vueltas al rededor del estanque. Eramos el equipo líder, delante de los patos, los gansos y los pavos. Pero en el cambio se me cayó la batuta y perdí tanto tiempo que llegamos de últimos. Se acabó el sueño por una medalla. Habíamos entrenado tanto. Estoy tan avergonzado… me gustaría poderme desaparecer en el aire.“
Paul “¿Olimpiada? Eso se oye emocionante.“
Lisa “Paul, eso en este momento no es tan importante. Guillaume está agotado y devastado y tú …“
Lisa mira a Paul de manera muy seria.
Paul “Tienes razón. Guillaume, no sé qué me parece peor. El percance con la batuta o la reacción de tus compañeros de equipo.“
Gallo „Honestamente: La decepción de mis compañeros. Estábamos haciéndolo tan bien. En las carreras preliminares siempre fuimos de lejos los mejores. Y antes del último cambio estábamos claramente a la cabeza. Y luego esta porquería.“
Lisa “Yo no te culparía. ¿Quién puede decir de si mismo que no le ha pasado algo parecido? Y si dentro de poco vuelve a ocurrir algo así, entonces aquel al que le pasó estará aliviado si tu le muestras comprensión y eres compasivo.“
Paul “No quisiera estar en tu traje de plumas. Pero honestamente lo que te pasó me recuerda el final de las olimpiadas de los bípedos. Mostraron a una jugadora de baloncesto con el pie justo detrás de la línea de los tres puntos, por lo que su último lanzamiento decisivo sólo se anotó como dos puntos. Y la medalla de oro se perdió. Pero sus compañeras de equipo la consolaron.”
El gallo alza su cabeza y mira de manera interrogativa.
Gallo “¿De verdad?”
Lisa “Y sabes qué? En la Sagrada Escritura de los bípedos hay un versículo muy hermoso: “¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el SEÑOR tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.”(Josué 1,9).”
Al gallo le vienen las lágrimas.
Gallo “Qué maravilloso sería si eso también pudiera aplicarse a mi.”
Paul “Compañero, eso se aplica a ti. Dios es un Dios de todas las criaturas. Lo que aplica para los bípedos también aplica para nosotros.”
Lisa “Con Dios de nuestro lado no necesitamos desanimarnos, ni siquiera cuando nos sentimos completamente avergonzados.”
El gallo se levanta de un salto y abraza a Paul.
Gallo “Gracias. Gracias. Gracias. Ustedes llegaron en el momento justo. Ya me siento un poco mejor.”
Lisa “¿No quieres venir con nosotros? Estamos de camino al culto divino.”
Hahn “¿Culto divino? ¿Eso qué es?”
Lisa “Los bípedos suelen reunirse en una iglesia para participar del culto religioso y celebrar la vida.”
Paul “O lloran juntos un rato y se consuelan mutuamente.”
Gallo “¿Así como ustedes acaban de consolarme a mi?”
Paul “Exacto.”
Hahn “Con gusto los acompañaré. Tengo mucha curiosidad.”
Lisa “Nosotros también, porque hoy van a bautizar a Louise, es decir, sus padres y padrinos la encomiendan a la bendición de Dios. Pero antes de que respondamos más preguntas sobre Dios, bendición y demás, simplemente acompáñanos. Vas a ver. También te va a gustar y después podemos contestarte tus preguntas.
Paul “¡Entonces vámonos! Guillaume, súbete a mi lomo. Así podremos llegar más rápido. Ya comenzó el segundo repique de campanas.”
Gallo “¿Segundo repique de campanas? No entiendo absolutamente nada.”
Lisa “Recuerda tus preguntas y más tarde recibirás una respuesta a todas ellas.”
Pronto los tres desaparecen en el pequeño bosque de Herren-Sulzbach. Desde lejos se escuchan sus carcajadas.
Qué bueno que Dios nos envía acompañantes queridos en el momento justo.
