PARA EL DIA – 27 de octubre

Jesús preguntó a un ciego: ¿Qué puedo hacer por ti? Maestro, quiero ver de nuevo. Entonces Jesús le dijo: Ve, tu fe los ha salvado. En ese momento recobró la vista y siguió a Jesús en su camino. Mc 10,46-52

Es Jesús que se acerca a un ciego. Se da cuenta de su necesidad y de su sufrimiento. Sin saber lo que le falta, Jesús asume que puede ayudarlo y le pregunta qué puede hacer por él. Para los ciegos es obvio lo que significaría la curación. Su mayor deseo es volver a ver y, por lo tanto, volver a ver la vida de una manera nueva y diferente. Ese cambio de mirada le fue negado durante mucho tiempo. Él cree firmemente que su vida puede ser sanada por el poder de Dios.

Impulso para el día: ¿Dónde he experimentado yo mismo que la fe puede mover montañas? ¿En qué parte de mi vida es necesaria la sanación por el poder de Dios? ¿Dónde puedo encontrar personas a las que pueda atraer este poder sanador?