
Amaba la sabiduría de Dios más que la salud y la belleza, y prefería su posesión a la luz. Porque el resplandor que emana de ella nunca se apaga. Libro de sabiduría 7,10
La sabiduría que Dios nos da tiene una manifestación diferente a todo lo que nos rodea diariamente. Incluso si nos miramos satisfechos en el espejo por la mañana, al mirar más de cerca nos damos cuenta de que lo que nos hace brillar está detrás de lo que vemos.
Impulso para el día: Mirar un rostro radiante nos llena. Sentimos en él algo de ese resplandor que Dios revela en nosotros.
