
Así ha dicho el Señor: Yo libraré a mi pueblo de la tierra de donde nace y se pone el sol. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios, inmutable y fiel. Asunto 8,7-8
La presencia del Señor no se puede describir con categorías comparables a nosotros. Ocurre en nuestro tiempo y, al mismo tiempo, está separada de él. Pedirle al Inmutable que venga, siempre implica estar abierto a experiencias que van más allá de nuestra imaginación diaria.
Impulso para el día: ¿Estoy listo para abrirme a la venida de Dios? ¿Dónde puedo experimentar la presencia del Inmutable?
