
Jesús dice: Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad. Mc 14,34
Jesús pide a sus discípulos que no se aparten de él. La calamidad inminente va más allá de lo que él solo es capaz de soportar.
Allí donde vemos la calamidad que viene sobre nosotros, o donde ya ha ocurrido, estamos llamados a hacer lo que se nos manda: estar juntos, velar y orar.
Impulso para el día: Busquemos hoy un lugar donde se recuerde a las víctimas y a sus familiares del atentado de Magdeburgo: ¡Velad y orad!
