
Dios es luz, y en Él no hay tinieblas. Cuando vivimos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión unos con otros. 1 Juan 1,5-7
Al circular alrededor de nosotros mismos, podemos perder de vista lo mucho que la comunión de luz puede significa para nosotros y para los demás. Precisamente cuando estamos profundamente atrapados en nosotros mismos, rodeados de preocupaciones y dudas, la comunión puede devolvernos a la luz, a la seguridad y a la unidad.
Impulso para el día: ¿qué cambia cuando veo las preocupaciones individuales como una tarea colectiva? ¿A qué conclusiones llego?
