
Sermón del primer domingo después de la epifanía
Ev. Kirche Nahballenbach
12 de enero de 2025
Pastor Thomas Reppich
Josué 3
Josué le ordenó al pueblo: «Purificaos, porque mañana el SEÑOR va a realizar grandes prodigios entre vosotros». 6 Y a los sacerdotes les dijo: «Cargad el arca del pacto y poneos al frente del pueblo». Los sacerdotes obedecieron y se pusieron al frente del pueblo. 7 Luego el SEÑOR le dijo a Josué: «Este día comenzaré a engrandecerte ante el pueblo de Israel. Así sabrán que estoy contigo como estuve con Moisés. 8 Dales la siguiente orden a los sacerdotes que llevan el arca del pacto: “Cuando lleguéis a la orilla del Jordán, deteneos”». 9 Entonces Josué les dijo a los israelitas: «Acercaos y escuchad lo que Dios el SEÑOR tiene que deciros». 10 Y añadió: «Ahora sabréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que de seguro expulsará a los cananeos, los hititas, los heveos, los ferezeos, los gergeseos, los amorreos y los jebuseos. 11 El arca del pacto, que pertenece al Soberano de toda la tierra, cruzará el Jordán delante de vosotros. 12 Ahora, pues, elegid doce hombres, uno por cada tribu de Israel. 13 Tan pronto como los sacerdotes que llevan el arca del SEÑOR, Soberano de toda la tierra, pongan pie en el Jordán, las aguas dejarán de correr y se detendrán formando un muro». 14 Cuando el pueblo levantó el campamento para cruzar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el arca del pacto marcharon al frente de todos. 15 Ahora bien, las aguas del Jordán se desbordan en el tiempo de la cosecha. A pesar de eso, tan pronto como los pies de los sacerdotes que portaban el arca tocaron las aguas, 16 estas dejaron de fluir y formaron un muro que se veía a gran distancia, más o menos a la altura del pueblo de Adán, junto a la fortaleza de Saretán. A la vez, dejaron de correr las aguas que fluían en el mar del Arabá, es decir, el Mar Muerto, y así el pueblo pudo cruzar hasta quedar frente a Jericó. 17 Por su parte, los sacerdotes que portaban el arca del pacto del SEÑOR permanecieron de pie en terreno seco, en medio del Jordán, mientras todo el pueblo de Israel terminaba de cruzar el río por el cauce totalmente seco.
Queridos hermanos,
dejémonos secuestrar hoy hacia un mundo que a primera vista tiene muy poco que ver con nosotros. La historia que hemos escuchado parece una de las que se cuentan a menudo en el mundo oriental. A veces las historias pueden parecer tan extrañas que algunas personas pueden llegar a cuestionar profundamente su credibilidad. Sin embargo se basan en un mensaje central importante cuyo significado no puede ser puesto en duda.
Muchas historias de la biblia solo pueden ser comprendidas de manera correcta si no las sacamos de los contextos en los que lo descrito va más allá de lo que podemos comprender con nuestra propia mente y considerar como real.
Justamente porque, por así decirlo, entramos a un mundo “diferente”, lo descrito se eleva hacia otra realidad, o dicho de otra forma, el narrador debe abandonar la realidad habitual y servirse de otros medios para poder informar sobre aquello que en ciertas facetas sobrepasa nuestro ser terrenal.
Este es un comentario al margen, para que podamos adentrarnos sin reservas al mensaje central de la historia de hoy.
Como es bien sabido, no fue Moisés quien después de una larga caminata alcanzó la tierra prometida. Al final de su vida solo pudo echarle un vistazo, pero nunca pisó esa tierra.
Josué siguió a Moisés y a él le correspondió guiar al pueblo de Israel hacia la tierra donde fluiría leche y miel. Él es su legítimo sucesor. Él debe y va a guiar al pueblo a su meta luego de un largo viaje. Él no es, como se diría hoy en día, Moisés 2.0. La historia ha progresado y Dios recién nombra a Josué para que continúe su obra. Este es el primer reconocimiento importante.
Dios está con Josué
Enel transcurso de la historia mundial Dios continúa escribiendo su historia con los hombres. Su obrar no ha tenido fin hasta el día de hoy. Lo antiguo no se mantiene sencillamente en el recuerdo. Todo ocurre de manera acostumbrada y al mismo tiempo de otra forma y con otras personas, en otros tiempos y en otras circunstancias.
Esto nos lleva al segundo reconocimiento, el cual incluye desde ya el significado de la historia de hoy:
Dios está con nosotros – contigo y conmigo
Si la historia de Dios con la humanidad no ha terminado, entonces la continúa con nosotros. No somos copias de figuras de luz de la fe de tiempos pasados. Somos los originales con quienes Dios está moldeando su reino en estos días. A eso somos llamados.
Pero ahora volvamos al texto del sermón de hoy. En el centro de la historia está el cruce del Jordán. Este es descrito detalladamente. La preocupación por asaltos de otros grupos étnicos, que llevaron a que en el segundo capítulo enviaran algunos exploradores, pasa a un segundo plano.
En cambio se describe ampliamente como el arca del pacto debe llegar sin deterioro a la otra orilla.
El arca del pacto debe estar al frente en el momento del cruce, es decir, debe ser cargada por los sacerdotes autorizados. De todas las tribus de Israel. Doce hombres cargarán el arca del pacto de manera segura a la otra orilla. La inusual alegría del arte de narrar cuentos se muestra ahora en un detalle: “Tan pronto como los sacerdotes que llevan el arca del SEÑOR, Soberano de toda la tierra, pongan pie en el Jordán, las aguas dejarán de correr y se detendrán formando un muro“ (V. 13)
(No quiero saber, cuántos niños salieron corriendo hasta el Jordán, después de escuchar la historia, con o sin despliegue organizado rápidamente para el arca del pacto, e intentaron hacer lo mismo.)
Para muchas personas este detalle podrá ser innecesario. Pero en la descripción del cómo siempre hay mucho más que lo milagroso mencionado al inicio:
- Los 12 sacerdotes primero se detienen junto al Jordán. No están lo suficientemente seguros de sí mismos, para simplemente seguir andando. Detenerse es una especie de interrupción. El contenido del arca del pacto es tan valioso, que cada paso debe ser dado cuidadosa y conscientemente. Al mismo tiempo el detenerse es una expresión de que alguien más está también en camino. Dios atraviesa el Jordán junto con ellos.
- Cuando los 12 sacerdotes se detuvieron, y se quedaron quietos, el Jordán deja de fluir. Se forma un muro de agua y ellos pueden llegar a la otra orilla sin mojarse. Dios se muestra en ese momento en el que los sacerdotes se detienen.
Esto último lleva al tercer reconocimiento:
Dios se encuentra con nosotros justo cuando nos detenemos por instantes y confiamos plenamente en su acción.
Naturalmente el cruce del Jordán nos recuerda a aquel en tiempos de Moisés a través del Mar Rojo. A más tardar la autoridad de Josué no es puesta en tela de juicio al llegar al otro lado. Dios está con él, más aún: y con su pueblo.
¿Que significa eso para nosotros hoy?
La historia de Dios continúa. Con cada una y cada uno de nosotros. Somos sus hijos o también sus testigos. Somos llamados a llevar los valiosos tesoros de la fe hacia un nuevo y a veces otro tiempo.
Al hacerlo, nos encontraremos primero con corrientes inicialmente insalvables. Si nos detenemos, y reflexionamos en Dios, puede ocurrirnos también a nosotros el milagro del Jordán.
Al mismo tiempo somos llamados, a contar nuestras experiencias en una historia como se hacía antes. Así el texto para el sermón de hoy será contado en versiones siempre nuevas. Algunos considerarán esto dudoso. Pero nosotros veríamos solo una prueba de que la obra de Dios continúa. Somos y seguiremos siendo importantes para Él. Y por eso escogemos nuestros pasos con cuidado, nos detenemos cuando es necesario y esperamos una señal que nos lleve a la otra orilla sin mojarnos.
Una señal de que nuestro tiempo con Dios ha comenzado es el bautismo. Con él inicia un viaje emocionante. A dónde nos llevará, no es realmente claro. Pero algo sí lo es: Dios está en camino con nosotros.
¡Gracias a Dios!
Amén
