
Jesús dijo: „No penséis que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento.“ Mt 5, 17
Jesús no era un líder político y nunca quiso serlo. Sin embargo, escribe una cosa en el libro genealógico para todos los líderes políticos y los poderosos, precisamente a los que quieren invocarlo en su ser: El que quiera ser grande entre vosotros, vuélvase y hágase pequeño como un niño. (Mt 18,3) Tal vez con los preceptos del Sermón de la Montaña es difícil gobernar un estado hoy en día. Pero en la actitud que ella describe se encuentra todavía hoy una fuerza de Dios, que puede desplegarse hasta el fondo en la política y en las estructuras estatales para el bien de todos.
Impulso para el día: ¿En qué me ayuda precisamente el Sermón de la Montaña en mi actual contemplación y apreciación del presente? ¿Dónde me abre la visión a lo que una sociedad realmente necesita en este momento?
