Para el día – 4 de febrero de 2025

El Señor es mi pastor, nada me faltará.  Me apacienta en verdes praderas y me conduce a aguas frescas.  Me reconforta el alma.  Salmo 23,1-3

Qué felicidad saber cada día que Dios nos cuida y nos alimenta con lo que nuestra alma realmente necesita. Incluso cuando nuestra alma está afligida, confiamos en que seremos refrescados de nuevo y encontraremos fortaleza.

Impulso para el día: ¿Dónde yace mi alma en este momento? ¿Dónde estoy atravesando un valle profundo y deseo ser conducido a la fuente de agua viva?