
Quien confía plenamente en el Señor es como un árbol plantado junto al agua y que extiende sus raíces hacia el arroyo. 17,8
Son precisamente las comparaciones figurativas de la Biblia las que pueden conmovernos profundamente. No sólo afectan a nuestra mente. Nos tocan el corazón. ¿Quién no quiere ser un árbol que echa sus raíces al arroyo y que no corre el riesgo de marchitarse como un arbusto en el desierto?
Impulso para el día: Siente esta maravillosa imagen por un momento. Ponte primero en el lugar de un arbusto en el desierto y luego en el de un árbol junto a un arroyo. ¿Qué diferencia percibo para mí?
