Para el día – 19 de febrero de 2025

Y aconteció que estando sentado con ellos á la mesa, tomó el pan, y habiendo dado gracias, lo partió, y les dio. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron. Y desapareció delante de ellos. Lc 24,30-31

Cuando los discípulos se sientan a la mesa con el Resucitado, no reconocen a Jesús hasta que toma el pan, lo parte y se los da. Todo lo que les había dicho en el camino les había impresionado, pero no les había hecho darse cuenta de con quién iban realmente a Emaús. ¿No es cierto que las personas pueden seguir con atención nuestras palabras, pero sólo cuando nuestras palabras se plasman en lo que hacemos, surten efecto?

Impulso al día: siguiendo a Jesús, somos hacedores de aquello de lo que hablamos.