
«En verdad os digo: todo lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.» Mt 25,40b
¿Qué tanto dejo que las situaciones a mi alrededor me afecten? ¿Me dejo conmover por el destino de otro?
Quien se abre a su interlocutor, según hemos aprendido, se hace vulnerable. Nos convertimos en parte de la historia de vida de otra persona, quizás incluso de alguien que nos es ajeno. Este es un motivo por el que parece mejor no abrirse a ciertas situaciones.
Jesús nos envía aquí de manera muy explícita a donde aquellos que necesitan nuestra compasión, a veces nuestra voz y sobre todo nuestra ayuda.
