Para el día – 12 de diciembre

Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Quien crea en Él no será juzgado. Juan 3,17-18

Jesús nos revela otra justicia con su vida y obra. En ella, Dios se muestra amoroso, orientado a los hombres y misericordioso. El que puede aceptar esto por fe, no debe temer el juicio. Se ha confiado a sí mismo y su vida a Aquel que lo tiene todo en sus manos y que penetra en lo más profundo de nuestro ser.

Impulso para el día: ¿Dónde estamos nosotros mismos obsesionados con esa justicia que aprovecha toda mala conducta para condenar a alguien? ¿Dónde experimentamos momentos liberadores en los que podemos apartarnos de esa visión?