Nuestra vida tiene sentido

Sermón del domingo de resurrección 

4 de April 2021 

La Epifanía – Guatemala

Queridos hermanos,

En las horas mas sombrías el alma anhela la luz. Esto lo sentimos muy especialmente en las noches de insomnio. Todo lo que en otras ocasiones le da brillo y significado a nuestra vida, parece extinguido. La confianza, en que la propia vida podría tener nuevamente un giro hacia la luz, se esfuma.

Para muchos de nosotros la Pascua está atada a una esperanza fundamental:

Los que caminan en la oscuridad ven una gran luz que brilla intensamente sobre los moran en la tierra sombría.

Así lo gritó el profeta Isaías en otros tiempos a los israelitas que vivían en el exilio. También nosotros deseamos luz. Que nuestra vida cotidiana sea más brillante. Queremos poder respirar tranquilos, queremos dejarnos levantar por la fuerza creadora del Eterno.

Como cristianos vemos en Jesús al lucero brillante de la mañana, una imagen que solo se grabó en nuestra memoria de manera permanente luego de la muerte y resurrección. Así está escrito en la segunda carta de San Pedro en el primer capítulo:

Prestad atención a Cristo, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en sus corazones.

La luz de una vela tiene algo sencillo. Su luz nos atrae, si, nos hace felices. Reconocemos algo fundamental para la vida en su sencillez.

“Si fuéramos conscientes de que una vida feliz es posible, incluso en momentos sombríos…” así comienza Frêre Roger, el fundador de la fraternidad ecuménica de Taizé y continúa diciendo:

“Una vida es feliz cuando uno se involucra cada vez más en la sencillez: sencillez en el corazón y en el estilo de vida.

Para que una vida se vuelva bonita, no hay que ser extraordinariamente hábil, ni todo tiene por qué ser fácil para uno: feliz es quien entiende cómo entregarse de manera sencilla.

Si la sencillez va de la mano con la bondad de corazón, incluso una persona sin un centavo puede crear un espacio de esperanza a su alrededor.

¡Si, Dios quiere que seamos felices! Pero nos invita a nunca quedarnos inactivos, a nunca enfrentar el sufrimiento de los demás con indiferencia. Muy al contrario: Dios nos sugiere que actuemos creativamente,  tampoco estar inactivos en los momentos de pruebas llenas de dolor.

Nuestra vida no está sujeta a las casualidades de un destino aburrido. ¡Para nada! Nuestra vida tiene sentido cuando es, ante todo, una respuesta viva a un llamado de Dios.”

(Cita: ¿Adivinas tu suerte?, en: Frêre Roger, Simplemente confiar, 103)

Según el testimonio del evangelista, María Magdalena se encuentra con el Resucitado y confiesa: ¡Rabbuni! ¡Maestro! Lamentablemente no está registrado cómo continuó María Magdalena después de esta experiencia.

Frêre Roger respondió a la pregunta de si hay señales por las que podríamos reconocer que el Resucitado también se acerca a nosotros:

“Tu quieres seguir al Resucitado – ¿Por cuales señales puedes reconocer que te encontraste con Él? Si las luchas interiores no te endurecen en el camino, sino que te llevan a las fuentes de su amor.

Gracias a este revuelco interior la idea de ser inútil, la soledad, todo aquello que puede partir las fibras del corazón, ya no se interponen en el camino. Se genera una ruptura que lleva siempre de la preocupación a la confianza en Dios.” 

(Cita: Una señal de que lo encontraste, en: Frêre Roger, Simplemente confiar, 118)

La Pascua es confianza en Dios. Pascua significa confiar en Dios a pesar de todo. Como seres iluminados avancemos en el camino de nuestra vida, llenos de confianza en el Dios amoroso a quien encontramos una y otra vez maravillosamente.

Amén.